¿Por qué no vendemos?
¿POR QUÉ NO VENDEMOS?
¿Por qué no vendemos pequeñas dosis repletas de aburrimiento?,
¿Y por qué no ollas Express recubiertas de plástico,
o altavoces que emitan un prolongado silencio?
¿Por qué no vendemos una docena de coches inmóviles,
o sillas y mesas que no tengan patas,
o lámparas sin luz,
o teles que nunca se enciendan?
¿Y por qué no vendemos trescientos libros sin hojas
o casas construidas sin paredes ni tejados,
o cepillos sin pelos
o fundas para gafas opacas?
¿Por qué no vendemos ventanas sin cristales,
pinturas sin pigmentos, perros sin sentimientos?
¿Por qué no vendemos parcelas de viento,
zapatos sin suelas, cuchillos sin filo, música sin instrumentos?
¿Por qué no leche sin vacas o playas con un mar de cemento?
¿Y si vendiéramos sueños embotellados en papel de liar?
¿Y qué tal caramelos con sabores a recuerdo?
¿O qué de si vendemos pañuelos sin tela, mecheros sin fuego
o viajes sin movimiento?
¿O qué tal grifos con remos, o monomandos sin mando?
¿Y qué tal persianas de hielo para los iglús?
¿Qué os parece si vendiéramos amor bien empapado de un color muy negro?
¿Y piedras de terciopelo?
¿Por qué no amaneceres en los supermercados
o azulejos líquidos
o infinitos puntos de desencuentro?
¿Y si vendiéramos camas verticales,
o calles sin bocacalle, o somníferos con forma de sonrisa?
¿Qué os parece lotería que siempre toque?
¿O qué tal si vendemos guerras repletas de paz
o pistolas hechas de mazapán azul?
¿Por qué no vendemos dictadores con forma de llavero
y unas enormes escaleras sin peldaños para ellos?
El informe -micro
EL INFORME MICRO-
Hoy entrando en Barcelona conduciendo por la A2 leí un cartel amarillo con letras negras que ponía ”Se venden microcoches”.
Yo venía desde Logroño tarareando “High Hopes” de Pink Floyd y me dije- coño, ¿otra vez micro-?, -pensé- mira que hay cosas con micro-, y me propuse escribir algo.
Y aquí estoy, lo primero que se me ha ocurrido hacer es informarme; según la RAEmicro- significa y cito literalmente “algo muy pequeño”, o también como segunda acepción dice que se refiere a “la millonésima parte (106) de algo.”¿Qué significa esto? Pues que en principio grande, lo que se dice grande, no es.
Se me ocurrió entonces escribir una lista con palabras que contuviesen el prefijo micro-, y como esperaba era tan ilimitada como actual. Nosotros, la generación que ya será recordada como la mileurista, podría reconocerse también como la microeurista, porque hemos acuñado este prefijo y hoy es sagrado para nuestro vocabulario.
Pensé en escribir una reflexión sobre el porqué de que haya tantas nuevas palabras que incluyen micro- que más parece un tumor en metástasis que cinco sencillas letras.
Confieso que no he conseguido mi propósito de reconocer el porqué de tanto uso del micro-, pero al menos me he desahogado.
Hagamos un viaje por el tiempo. Les presento el informe micro-:
EL INFORME micro-
¿Qué pasa con micro-?
El prefijo micro- se ha ido desarrollando a lo largo de la historia. Se ha extendido progresivamente hasta convertirse en una referencia para el resto de lo prefijos, todos quieren ser como micro-, lamentablemente no es él sólo quien lo ha conseguido, la sociedad del bienestar, las injusticias y el propio progreso tecnológico entre otras muchas razones, han contribuido a que este prefijo se sitúe a la altura no ya de maxi- , -mini-, hiper- o pre- sino a la del mismísimo super-.
¿Cómo ha conseguido llegar tan alto?
Vamos a estudiar las claves por las que micro-, un perfecto prefijo desconocido, llegó a ser aspirante a rey de los prefijos.
Micro- en el pasado
En el pasado micro- se usaba poco, con cautela. Se refería en exclusiva a lo insignificante.
Hace mucho tiempo ya pululaban microorganismos que pudimos ver en nuestro querido siglo XX gracias al microscopio.
Hubo un antes y un después con el microondas, la primera vez que escuché esa palabra fui consciente de que algo así representaba en cierto modo al futuro: mi-cro-on-das, parecía extraterrestre.
Luego pudimos saber que un señor muy majo de la India había inventado los microcréditos y que otro señor muy espabilado había creado microsoft, esa macro empresa de los microprocesadores.
Hasta aquí de micro- bien.
Micro- en el presente
Pero cuando llega el siglo XXI, automáticamente comienzan a florecer micros- de los lugares más insospechados del vocabulario. Todo nos vale siempre que sea micro-, el microcosmos, las microfamilias, los micropisos, los micromóviles con sus microchips, las microrelaciones, la microcomida macrobiótica, las micro cestas de la compra, los microwalkmans, los microdvds, las microhistorias, los microprogramas de tv (o realities), los micropersonajes (de realities etc), las microconversaciones, los microamigos, las microverdades, las microsillas con sus micromesas, los microlavabos con sus microplatos de ducha (adios bañera) entre otras muchas micropalabras.
Micro- en el futuro
Y aquí vienen las preguntas preocupantes, el futuro... ¿Qué pasará después? ¿Y si micro- es el comienzo de algo más? ¿Y si nos estamos haciendo muy pequeñitos y no nos damos cuenta?
En otro vínculo de Google leo un párrafo de un señor en el forum 2004 “...para los microconflictos de la vida cotidiana de los ciudadanos…” microconflictos, ¿habrá entonces también microenvidias, microcelos, microhostias, o micropatadas en el microculo?
¿Tendremos también sólo microamores o microsueños?
Aquí se abren más interrogantes no menos preocupantes: ¿estamos cambiando? ¿No somos los mismos de antes? Y otra pregunta ¿Estoy exagerando o sólo yo veo que todo se está reduciendo paulatinamente?
Conclusión del informe micro-:
1º Que en realidad somos muy pequeñitos porque el mundo en relación al universo es un microbio, igual que para un microbio nosotros somos el universo.
2º Que micro- es un prefijo poderoso que cada vez se asocia más a nuestra generación. Porque lo exageradamente pequeño, la reducción de las cosas a la mínima expresión forma parte de nuestra mentalidad conformista ante la vida.
3º y continuando lo anterior, la nuestra será una generación que pasará a la historia tanto por nuestra macro pasividad como por nuestro desmesurado interés ante consumir tantas microcosas, pero claro, no tenemos la culpa, no tenemos tanto por lo que luchar, es más, yo escribo esto para poder optar a un puesto de microredactor publicitario, conseguir un microsueldo que me deje hipotecar un micropiso con microondas, microprocesador y microperro, la verdad es que por elegir, preferiría que me pusieran un micrófono y cantar High Hopes como David Gilmour, pero me tendré que conformar con un chihuahua.
Fdo.
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